IRENA alerta sobre la brecha a 2030: el despliegue renovable deberá acelerar hasta 1200 GW por año

La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) advierte que el crecimiento récord de las energías renovables todavía no alcanza para cumplir el objetivo global de triplicar la capacidad instalada hacia 2030.

¿Por qué? Si bien IRENA calcula que la capacidad renovable mundial alcanzó 5,15 TW al cierre de 2025, después de incorporar un récord de 693 GW en un solo año, también señala que, para cerrar la brecha, el mundo deberá acelerar el despliegue hasta un promedio de 1200 GW por año entre 2026 y 2030.

Sin embargo, para llegar a los 11,2 TW en 2030, el sistema deberá más que duplicar los niveles actuales en apenas cinco años.

Eso implica instalar entre 2026 y 2030 más capacidad renovable que en todos los años anteriores juntos, según el informe elaborado por IRENA, la Presidencia de la COP31 y la Global Renewables Alliance.

El documento también muestra que el desafío no pasa únicamente por sumar generación.

La intensidad energética mejoró alrededor de 2% en 2025, muy por debajo del 4% anual necesario para cumplir el objetivo de duplicar la tasa global de mejora de la eficiencia energética.

“La energía renovable aún puede cerrar la brecha hacia 2030, pero la eficiencia energética se está quedando atrás, la demanda de electricidad está aumentando más rápido de lo previsto y la infraestructura de red no ha podido seguir el ritmo”, señaló Francesco La Camera, director general de IRENA.

El organismo plantea que la próxima etapa deberá combinar más generación con una aceleración paralela en redes, almacenamiento, flexibilidad y electrificación.

Uno de los principales frentes será la infraestructura eléctrica.

El informe estima que será necesario invertir casi USD 1 billón por año en redes entre 2026 y 2030, más del doble de los niveles registrados en 2025.

El objetivo es acompañar el crecimiento de las renovables, reducir cuellos de botella de conexión y permitir que una mayor proporción de solar y eólica pueda integrarse de manera segura al sistema.

El almacenamiento aparece como otro de los pilares.

Los costos de las baterías cayeron aproximadamente 30% entre 2024 y 2025 y cerca de 95% desde 2010, lo que empieza a modificar la economía de los proyectos y la forma en que se diseña nueva capacidad renovable.

La combinación de solar más almacenamiento ya empieza a ganar escala.

Según el informe, alrededor de una cuarta parte de la capacidad solar utility scale puesta en operación durante 2025 incorporó esquemas de integración con almacenamiento.

Solar, eólica y storage deberán cubrir una porción cada vez mayor del sistema

IRENA proyecta que hacia 2030 las renovables variables, principalmente solar y eólica, superarán la capacidad total instalada de combustibles fósiles.

En conjunto representarían aproximadamente 62% de toda la potencia instalada mundial, frente a alrededor de 35% en 2025.

La solar seguirá siendo uno de los principales motores del crecimiento.

El informe prevé que las adiciones netas anuales promedio de fotovoltaica podrían duplicar hacia 2030 los niveles registrados en 2025, consolidando a esta tecnología como una de las principales columnas de la expansión eléctrica global.

Pero ese crecimiento exigirá más flexibilidad.

IRENA plantea acelerar el desarrollo de sistemas que permitan combinar solar, eólica y almacenamiento para entregar energía firme durante las 24 horas, además de ampliar el uso de digitalización e inteligencia artificial para coordinar demanda, generación y operación de redes.

António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, advirtió que los récords renovables deben traducirse ahora en una aceleración mayor.

“Se están batiendo récords de energías renovables año tras año, pero debemos ir más allá y con mayor rapidez para eliminar los obstáculos que retrasan la transición”, sostuvo.

La agenda se extiende también más allá de 2030.

La COP31 buscará impulsar un nuevo objetivo para que 35% del consumo final de energía esté electrificado hacia 2035, lo que supondría acelerar la sustitución de combustibles fósiles en transporte, edificios e industria.

El nuevo balance de IRENA deja así una paradoja clara: el mundo nunca instaló tanta energía renovable como en 2025, pero el ritmo récord todavía debería casi duplicarse para cumplir la meta de 2030.

Con 5,15 TW ya operativos y 11,2 TW como objetivo, los próximos cinco años pasarán a ser decisivos. Y el cuello de botella ya no estará únicamente en construir más solar y eólica, sino en disponer de redes, baterías, flexibilidad y demanda electrificada capaces de absorber ese crecimiento.

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