En el centro de la discusión apareció un desafío concreto: construir una oferta energética capaz de abastecer proyectos mineros que demandarán electricidad de manera continua, las 24 horas del día durante todo el año. Esa necesidad obliga a pensar soluciones que combinen generación renovable, almacenamiento e infraestructura eléctrica.
Desde Genneia, Bernardo Andrews sostuvo que la estabilidad regulatoria sigue siendo el principal requisito para movilizar capital en una industria donde las inversiones se planifican con horizontes superiores a los 25 años. En ese contexto destacó el papel del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER) como mecanismo para conectar generación y demanda mediante acuerdos directos.
Como parte de esa estrategia, la compañía avanza con el desarrollo del Parque Solar Mendoza Sur, un proyecto que incorporará 404 MW de potencia adicional y que forma parte del crecimiento renovable previsto para acompañar la expansión económica de la provincia.
Por su parte, Martín Mandarano explicó que el parque solar El Quemado, primer proyecto aprobado bajo el RIGI y actualmente operativo al 100% de su capacidad, demostró que existe interés inversor en Mendoza. Sin embargo, advirtió que la minería requiere disponibilidad energética permanente y que la generación solar necesita complementarse con otras fuentes para garantizar continuidad.
El almacenamiento energético ocupó un lugar destacado dentro del panel. Mandarano informó que el sistema de baterías adjudicado a YPF Luz para el Gran Buenos Aires registra un avance del 97% y debería entrar en servicio antes del 26 de noviembre. Según explicó, estas instalaciones permiten gestionar potencia en momentos críticos, aunque no sustituyen la necesidad de contar con generación firme.
La misma idea fue compartida por Andrews, quien definió a las baterías como una herramienta eficiente para aportar flexibilidad operativa. Aun así, remarcó que el almacenamiento no reemplaza las inversiones en redes, transporte eléctrico y obras de infraestructura necesarias para sostener el crecimiento de la demanda industrial y minera.
Del lado regulatorio, Cristian Azar adelantó que Mendoza trabaja sobre mecanismos basados en la Resolución 400 para facilitar la contractualización con demanda local y permitir que las distribuidoras incorporen esquemas más eficientes de compra de energía. El objetivo es generar señales claras que favorezcan nuevas inversiones privadas.
Más allá de los proyectos actualmente en ejecución, el mensaje compartido por los participantes fue que la demanda minera puede transformarse en el principal motor del próximo ciclo de expansión eléctrica. Para que eso ocurra, la industria necesitará contratos previsibles, infraestructura suficiente y una combinación tecnológica capaz de garantizar energía competitiva durante todo el año.