Distribuciones: Redes Inteligentes; Expertos analizan los desafíos para masificar la medición inteligente en la región

La digitalización de las redes de distribución eléctrica se ha convertido en el pilar fundamental para la modernización del sector en América Latina. Según un reciente análisis de expertos regionales, la implementación de la infraestructura de medición inteligente (AMI) es el paso obligado para transformar las redes tradicionales en “Smart Grids”.

A pesar de que la penetración en el Cono Sur aún es baja en comparación con mercados europeos, los proyectos piloto en Argentina y Brasil demuestran que el recambio de medidores analógicos por dispositivos inteligentes permite una gestión de la demanda en tiempo real, facilitando la detección remota de fallas y reduciendo drásticamente las pérdidas no técnicas.

Eficiencia y respuesta activa del usuario: La tecnología AMI no solo beneficia a las distribuidoras, sino que empodera al consumidor. Al permitir esquemas de tarifas diferenciadas por horario, los usuarios pueden desplazar sus consumos hacia momentos de menor demanda o mayor generación renovable, optimizando el costo de la factura.

Para los especialistas, este es el componente necesario para integrar de manera segura la generación distribuida (paneles solares hogareños) y la movilidad eléctrica, ya que permite al sistema equilibrar las cargas de forma automatizada, evitando colapsos en las redes de baja tensión durante las horas pico de carga de vehículos.

El reto del financiamiento y la regulación: El principal obstáculo para una implementación masiva sigue siendo el alto costo inicial del equipamiento y la necesidad de marcos regulatorios que incentiven la inversión por parte de las distribuidoras. Los expertos coinciden en que los gobiernos deben establecer hojas de ruta claras que permitan la recuperación de la inversión mediante la eficiencia operativa ganada.

La digitalización no es solo una mejora tecnológica, es una necesidad estratégica para combatir el fraude eléctrico y garantizar la resiliencia de la red ante eventos climáticos extremos, permitiendo una restauración del servicio mucho más ágil y precisa.

La Visión de Runrún Eléctrico

Sin medidores inteligentes, la transición energética es ciega. No podemos gestionar lo que no medimos con precisión. Desde Runrún vemos que la tecnología AMI es la llave que destrabará la eficiencia en las ciudades del futuro.

El desafío es convertir estos proyectos piloto en políticas de estado: la red inteligente es la infraestructura invisible que sostendrá el crecimiento económico de la próxima década.

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