Tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela, las acciones energéticas no dejaron de caer. Ayer, Vista bajó 6%, mientras YPF cayó 5,8% en Buenos Aires y 4,6% en Wall Street.
El anuncio de Donald Trump de que EE.UU. controlará y comercializará el petróleo venezolano reconfiguró el tablero energético global y golpeó de inmediato los precios. El mercado interpretó el mensaje como señal de mayor oferta futura, en un contexto ya frágil por inventarios altos y demanda débil.
El Brent, referencia para la Argentina, cayó 0,6% a u$s 60,3. El WTI estadounidense rozó los u$s 56 con una baja intradiaria de 1,4 por ciento.
Un petróleo más barato tiende a presionar hacia abajo a las acciones vinculadas a Vaca Muerta, porque reduce los márgenes de las petroleras y la rentabilidad de proyectos de shale, que suelen necesitar un precio de crudo más alto para ser lucrativos.
Pablo Repetto, jefe de Research de Aurum Valores, señaló que el regreso de Venezuela como actor relevante «tiene un impacto directo sobre los precios internacionales». «Las empresas energéticas pueden verse afectadas, aunque en distinta magnitud según dónde esté el corazón de su negocio», afirmó. Además, advirtió que también habrá efectos sobre la oferta de divisas local y los proyectos de inversión.
Pedro Moreyra, director de Guardian Capital, coincidió en que el anuncio de Trump «profundizó la baja del petróleo y golpeó de lleno a las acciones energéticas ligadas a Vaca Muerta». El mercado, dijo, asume que la estrategia de Trump prioriza «nafta barata» aun a costa de presionar precios y valuaciones.
«Mientras las petroleras estadounidenses reaccionaron con subas históricas, el resto, incluidas las argentinas, quedó del lado perdedor del trade», afirmó. La reapertura de Venezuela a Chevron, Exxon y Conoco, añadió, es leída como una jugada de largo plazo que favorece al ‘big oil y desplaza flujos desde productores marginales hacia jugadores centrales